Calculá cuánto cobrar cada servicio a partir de tus gastos, tus horas, tu equipo y lo que querés ganar.
Es una estimación para ordenar tus números; no reemplaza el consejo de tu contador.
Muchas esteticistas ponen precio mirando lo que cobra la competencia. El problema es que no sabés si a ese precio ganás plata o la perdés: depende de tus gastos, de tus horas, del equipo que estás pagando y de lo que querés ganar vos.
Esta calculadora arma el precio desde tus números: cuánto te cuesta cada hora de trabajo, cuánto el servicio y cuánto tenés que cobrar para cubrir todo y quedarte con una ganancia.
Primero, lo que tiene que cubrir tu mes: gastos fijos, lo que querés retirar para vos y la cuota del equipo (su precio dividido en los meses en que lo querés recuperar). Eso, repartido en las horas que de verdad atendés, es lo que te cuesta cada hora de trabajo.
Después, el servicio: esa hora por los minutos que dura, más los insumos de cada sesión. Encima va tu margen. Y como los impuestos y las comisiones se descuentan de lo que cobrás, se suman al final dividiendo: si te descuentan el 10%, de cada 100 que cobrás te quedan 90.
Con los valores de ejemplo (gastos fijos de $U 35.000, retiro de $U 60.000 y un equipo de $U 600.000 a recuperar en 36 meses), el mes tiene que cubrir unos $U 111.700. Atendiendo 35 horas por semana con un 70% de ocupación son unas 106 horas reales, así que cada hora cuesta unos $U 1.050.
Una sesión de 20 minutos con el equipo y $U 150 de insumos cuesta unos $U 500. Para no perder, con un 10% de impuestos y comisiones, tenés que cobrar al menos $U 556. Con un 20% de margen, el precio sugerido queda en unos $U 670.
Calcular con la agenda llena. Al empezar, o en meses flojos, la ocupación real suele estar lejos del 100%; si calculás con todas las horas, cada hora parece más barata de lo que es.
Olvidarte de tu sueldo. Si lo que querés retirar no entra en la cuenta, el precio solo cubre gastos y trabajás gratis.
No contar las comisiones. La comisión del POS o de Mercado Pago, y el IVA si corresponde, salen de lo que cobrás: si no las sumás, tu margen se achica sin que lo veas.
No revisarlos. Los insumos y los gastos suben; repasá tus precios al menos dos veces por año.
Conviene calcular cada servicio por separado, porque cambian los minutos, los insumos y el equipo que usás: hacé la cuenta para una limpieza facial, un peeling o un masaje, y armá tu lista de precios con esos resultados. Si después ofrecés combos o packs de sesiones, fijate que el precio no quede por debajo de la suma de los mínimos de cada servicio.
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